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¿Cómo identificar mis emociones?


¿Cómo identificar mis emociones?

Dime si te has hecho esta pregunta: ¿Cómo identificar mis emociones? Algo tan natural en el ser humano, y tan poco entendido.

Saber e identificar como te sientes suena extremadamente simple, ¿no? Es algo que todas las personas, casi instintivamente, sabemos hacer, ¿no es así? En entre la cantidad de problemas y preocupaciones con las que lidiamos a diario, ¿es algo a lo que le deberíamos dedicar tiempo?

Poder entender e identificar tus emociones está en el centro de entenderte a ti misma, y conectarte con otros. Podría parecer simple. Pero algo tan fundamental como la inteligencia emocional, impacta cada aspecto de tu vida, especialmente como te relacionas con otras personas.

¿Qué estás sintiendo?

Empecemos por el principio. Aunque siempre estamos sintiendo algo (si, siempre), de alguna forma, nuestro sistema de enseñanza ignora la inteligencia emocional, a cambio de información menos importante. Por ejemplo, no sé tú, pero yo nunca he tenido que usar el teorema de Pitágoras, sin embargo, si he tenido que lidiar con mi enojo, o mi miedo.

Las emociones y sentimientos son vitales porque son piezas pequeñas de información que nos alertan a algo que hay dentro de nosotras, nuestra percepción de una experiencia, nuestras necesidades, y lo que nos gusta y lo que no.

Sin embargo, los sentimientos pueden ser un reto doloroso, así que es más fácil ignorarlos; o, tal vez, no aprendimos a expresarlos en la niñez, pero si a suprimirlos. ¿Cuántas veces no te dijeron que no lloraras, que no te pasó nada, que no te enojaras?

Aunque esto podría parecer una forma efectiva en la que una madre lidia con un niño llorando, los sentimientos suprimidos siempre encuentran la forma de salir, y esto suele pasar cuando llegamos a la etapa adulta.

Esto puede salir a la luz en la forma de ansiedad, depresión, fobias, ulceras, problemas gastrointestinales, etc. Es difícil manejar nuestras emociones y cumplir nuestras necesidades cuando ni siquiera sabemos qué es lo que estamos sintiendo.

¿Qué es una emoción?

En palabras simples, una emoción es una alerta. Las emociones sirven para llamar nuestra atención a algo que nos incomoda, algo que podría representar una amenaza, o algo que nos agrada. Es por esto que es tan importante saber reconocer las emociones. Desafortunadamente, crecimos aprendiendo a no escuchar nuestro sistema natural de alerta.

Piénsalo de esta forma: Imagínate que aprendiste a ignorar los colores, hasta el grado en el que ahora, tu visión sólo funciona en blanco y negro. Ahora, imagina que te encuentras manejando por la calle, y hay un semáforo. La función del semáforo es avisarte si puedes o no seguir avanzando. Si no puedes ver colores, estarías en una situación muy complicada.

“Siento” que no entiendes

Muchas veces, las personas empiezan sus oraciones al decir “siento”, o “siento como si…” Al hacer esto, podría parecer que se está expresando una emoción. Pero, la mayoría del tiempo, las oraciones así están expresando pensamientos, y no emociones.

Por ejemplo, si dices, “siento como si no quisieras pasar tiempo conmigo”, no estás hablando de tus emociones, estás hablando de algo que crees que está pasando. Sólo porque dijiste “siento”, no garantizas describir una experiencia emocional. Entonces, ¿cómo expresas los sentimientos? Una buena forma de hacerlo es usando la palabra que describe al sentimiento, como triste, decepcionada, feliz, enojada, etc. Cuando hablas de tu sentimiento, no estás expresando pensamientos.

Hay una gran manera de saber si tu “siento que” realmente habla de sentimientos. Simplemente reemplaza “siento” con “creo”. Si el significado no cambia, no estás expresando tu emoción. Dime tu si estas oraciones son lo mismo: “Siento como si no me entendieras” “Me siento triste cuando no me entiendes”. Hay una gran diferencia, y la persona que escuche esto, lo va a notar.

Podría parecer trivial, pero te sorprendería la cantidad de personas que nunca se expresa desde sus sentimientos. Asegurarte de usar el lenguaje de manera adecuada, es un gran paso para mejorar la manera en la que comunicas tus sentimientos.

¿Cómo te sientes?

Una pista: “Bien” y “ok” no son emociones. Empieza por tomarte un momento para notar lo que sientes. Ve lo que surge y obsérvate sin juicio alguno. Los sentimientos son tan naturales como respirar; ¿te juzgarías por respirar? Eso creí. Las emociones no son buenas ni malas, sólo son.

Observa lo que sientes sin ningún tipo de comentario sobre si deberías o no sentirte así. Si esto resulta ser muy difícil (es muy difícil para muchos), intenta usar una lista de emociones, para ayudarte a identificar la que más sentido tenga para ti, en ese momento. Por ejemplo: Me siento sola, enojada, triste, desesperada, perdida, etc.

¿Dónde lo sientes?

Pon atención a la sensación que tu cuerpo experimenta junto a tu sentimiento, para poder desarrollar una conexión más profunda con esa emoción. Ya que hay emociones difíciles de experimentar, nuestra tendencia es notarlas y buscar una distracción inmediata. Esta es una oportunidad de conectar con tus emociones. Por ejemplo: siento la tristeza en el pecho.

Este es un buen punto de inicio si te cuesta trabajo identificar tus emociones. Haz una revisión de pies a cabeza, e identifica donde sientes tensión. ¿Qué significa esa sensación corporal? Por ejemplo, si notas tensión en las manos, podría ser enojo; hombros encorvados, podría ser estrés. Ten en mente que es posible tener más de una emoción, al mismo tiempo. Te podría sentir triste y aliviada por renunciar a tu trabajo, o miedo y curiosidad por un reto que se aproxima.

¿Por qué lo sientes?

Las emociones no siempre son racionales. Podrías tener una respuesta emocional que se relaciona a lo que estás viviendo en este momento, o podría ser activada por una experiencia pasada. El sentimiento también podría estar basado en tu percepción de una persona o situación. Si percibes a alguien como una persona grosera, podrías sentir enojo hacia ella.

Deja que la emoción se quede donde quiera, para ver si puedes seguir el rastro que te lleva a lo que haya activado la respuesta emocional. Por ejemplo: Me siento triste porque todas mis amigas tenían planes para salir, y ahora estoy sola.

Las emociones también son influenciadas por los pensamientos, por lo que poner atención a lo que estamos pensando también puede darnos una pista sobre por qué estás sintiendo esto. Por ejemplo: Sabía que hoy iba a ser un mal día, y ahora me siento terrible. Si no encuentras la razón, no te preocupes. Incluso si no es completamente consciente, eso no cambia el hecho de que tu sentimiento es válido y relevante. Sólo obsérvalo, sin juzgarlo.

¿Qué necesitas?

Quédate con tu emoción, nota donde la sientes, explora por qué está ahí, y determina que podría ayudarte. Aquí está la trampa: tienes que sentir las emociones difíciles, para poder hacer algo al respecto. Tienes que sentir la tristeza para saber que anda mal, tienes que sentir el enojo para entenderlo. Buscamos atajos a través de distracciones, logros, y personas.

Sin embargo, sólo nosotras podemos vivir con nuestras emociones. Se paciente contigo misma, y reconoce el conocimiento emocional que estás experimentando. Entre más fácil puedas nombrar tus emociones, más podrás responder, en vez de reaccionar.


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