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Herida de humillación

Actualizado: 2023-09-22

Hay heridas que cargamos desde que somos pequeñas; la herida de humillación es una de ellas. Tienes que saber de ella, pues tiene más efectos de los que te imaginas.

Algunas heridas se crean en la infancia, pero te acompañan y te condicionan incluso durante la vida adulta. Aquí, te vamos a decir como la herida de la humillación puede evitar que logres el éxito, y la felicidad, y qué hacer al respecto. 

Pero, primero lo primero. ¿Te avergüenza tu cuerpo, tu apariencia, o la forma en que te comportas? ¿Eliges a parejas que te humillan? ¿Te sientes culpable por perimirte ciertos placeres, pero te encuentras haciendo de todo por otros, incluso cuando no lo aprecian? Si es así, es posible que estés cargando con una herida de humillación. 

Esta es una de las heridas de la infancia que la autora y psicóloga Lise Bourbeau describió en su libro, “las 5 lesiones que impiden ser uno mismo”, en el cual enlista las 5 heridas de la infancia que son las más comunes. Además, resulta que la herida de la humillación es la más difícil de reconocer. Por lo tanto, es probable que, si es la primera vez que lees al respecto, no sea tan fácil de identificar. Sin embargo, una vez que te vuelves consciente de ella, y decides hacer algo para sanarla, las cosas cambiarán para ti, profundamente.

Índice

1. Las heridas de la infancia

2. La herida de la humillación

3. ¿Cómo se manifiesta?

4. Sanando una herida de humillación

Las heridas de la infancia

Según esta autora, las cinco heridas de la infancia son impactos emocionales que encontraste en tus primeras experiencias con tus padres o cuidadores principales, y que no lograste procesar del todo. En estas interacciones, tenías la expectativa natural de recibir amor incondicional y aceptación, pero, en realidad, es prácticamente imposible cumplir esa expectativa todo el tiempo. 

Ciertas palabras, actos o actitudes de los padres y madres tienen un impacto en directo en sus hijos, cuyas mentes infantiles aún no tienen los recursos para enfrentar lo que les pasa. Como consecuencia, comienzan a crear una “máscara”, que no es otra cosa más que un mecanismo de defensa para permitir que sobrevivan emocionalmente. 

Esta máscara involucra un puñado de creencias, interpretaciones, y patrones de comportamiento que entran en juego cuando te enfrentas a una situación similar a la que activo este tipo de mecanismo de defensa. El problema es que, con el paso del tiempo, esta máscara deja de ser funcional. 

De hecho, como adultos y en teoría, ya tenemos las herramientas personales para enfrentarnos a la vida, pero seguimos reviviendo esa herida inicial de la infancia y activamos los tipos de defense adecuados para ella, pero que ya no tienen una función que cumplir. 

La herida de la humillación

En caso de la herida de humillación, suele aparecer entre el primer y el tercer año de la vida de una persona. Este es el momento en que los niños y niñas adquieren una cierta autonomía sobre sus cuerpos al aprender a comer, caminar, o ir al baño. 

En algún punto, puede que se hayan sentido humillados, criticados o comparados por otros, por parte de sus padres o cuidadores principales. Por ejemplo, tal vez manchó su ropa, mojó la cama, o actuó con una falta de control que es típica de un niño pequeño, y fue ridiculizado, reprimido o etiquetado como sucio, o no digno de un niño de su edad. 

Aquí, vale la pena mencionar que no se trata tanto de lo que sucede, sino de cómo el niño lo percibe, y es esto lo que hace que se abra una herida de humillación. De hecho, este impacto emocional activa la vergüenza, culpa, enojo, e incluso la sumisión. Estos elementos forman parte de la máscara que usa una persona con tendencias masoquistas. Es una máscara que termina por guiar su interpretación y comportamientos, e incluso influencia sus relaciones en la adultez.

Herida de humillación - La herida de la humillación

¿Cómo se manifiesta?

Hay varios aspectos a considerar para poder reconocer si sufres de una herida de humillación. Dentro de los más frecuentes, podemos encontrar que consideras que el sufrimiento es una constante en tu vida. Todo requiere de muchísimo esfuerzo para ti, y tus proyectos suelen no ser exitosos. De hecho, es difícil para ti imaginarte logrando lo que realmente quieres. 

Por otro lado, frecuentemente sientes vergüenza de ti misma. Además, tiendes a involucrarte en situaciones que te hacen sentir ridícula o escoges parejas que te humillan o te menosprecian. No te gusta moverte rápidamente, pero tampoco te permites ir a tu propio paso. Además, te sientes avergonzada por no poder ir al mismo ritmo que otras personas. 

Otra manifestación clave de la herida de humillación es que le das demasiado a otras personas. Haces todo por ellas, incluso ignorando tus propias necesidades y deseos. Muy dentro, esperas que reconozcan y aprecien tu trabajo, pero esto nunca es el caso. Todo lo contrario, tienden a aprovecharse de ti, y pasarte por encima. 

También podemos decir que hay timidez, inseguridad y una dificultad para tomar decisiones. Te preocupar por lo que otros piensan de ti, especialmente tus padres, a quienes siempre estás intentando complacer. Eres hipersensible y te lastiman fácilmente. La crítica te afecta excesivamente, y no estás segura de como lidiar con ella. Te sientes responsable de la felicidad de otros, y te encargas de temas y asuntos que no tienen que ver contigo. A veces, sientes que cargas demasiado peso en tus hombros, pero no puedes evitar hacerlo. 

También puedes presentar problemas en la intimidad, relacionados a la vergüenza y la dificultad de permitirte sentir placer. Tal vez consideras todo el tema como algo sucio, o algo que no mereces experimentar. Tiendes a compensar por tus emociones incómodas con comida, especialmente comida dulce y procesada. De hecho, para ti, la comida actúa como como un premio de consolación. Sin embargo, te avergüenzas cuando otras personas te ven comer, y te sientes culpable al hacerlo.

Herida de humillación - ¿Cómo se manifiesta?

Sanando una herida de humillación

Como con las otras heridas de la infancia, la herida de humillación puede ser sana si tú, como adulto, te vuelves consciente del daño y de la máscara que portas. Sin embargo, esta no es tarea fácil. Eso es porque es doloroso para ti aceptar que te sientes ridiculizado, tanto por otros como por ti misma. Sin importar eso, este es un primer paso esencial.  

Debes cambiar tus hábitos. Por ejemplo, debes empezar a escuchar y atender tus propias necesidades, dejar de preocuparte excesivamente por otros, y adoptar un dialogo interno positivo en el que no te compares ni te humilles. De hecho, debes permitirte ser tu misma. En este proceso, puede ser de mucha ayuda tener un terapeuta. Podrá ayudarte a identificar la fuente de tu herida y guiarte a través del proceso de retirar tu máscara. Si te identificaste con cualquiera de las cosas mencionadas arriba, por favor, no dudes en buscar la ayuda necesaria para vivir una vida feliz. Te mereces esa vida.