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No vuelvas a los lugares de los que tanto te costó salir

Actualizado: 2024-05-07

La soledad puede jugarnos muy sucio. Nos tienta a regresar a donde no éramos felices, con quien nos hacía sufrir. Lo peor es que sabes que si regresas, vas a sufrir igual que antes, o peor. ¿Por qué, en nuestro días grises, es cuando más queremos volver a los lugares de los que nos costó tanto salir?

Ya estás encaminada a curar esas heridas, y sabes perfecto que el camino ha sido difícil, lento y trabajoso. Pero no es el momento de aflojar la lucha. Es muy fácil volver a patrones de autodestrucción cuando nos sentimos tristes.

Las cosas nunca cambian de un día a otro. Es importante tener presente que un cambio real en la vida toma tiempo y dedicación. Es de lo más normal que te sientas cansada y con ganas de rendirte. Pero ten por seguro que no es volver lo que necesitas. De una manera inconsciente, regresar a ese punto en tu vida te da el espejismo de control, porque es una situación que es familiar. Da miedo lo desconocido.

Índice

1. El hoyo del que saliste

2. Impotencia

3. Culpa

4. Miedo

5. Soledad

6. ¿Por qué quiero volver?

El hoyo del que saliste

Todas tenemos esa relación o situación que nos hizo sentir dolor y que duraron mucho más de lo que queríamos.  Nadie sabe lo que pasaste mejor que tu; esos son recuerdos dolorosos y en muchos casos, pensar en ello te regresa a ese momento. No se trata de olvidar. Si entierras esos recuerdos, vas a olvidar las lecciones. Es importante saber reconocer las emociones que tuviste en ese hoyo.

No vuelvas a los lugares de los que tanto te costó salir - El hoyo del que saliste

Impotencia

Sentir que estás atada de manos es una sensación que vas a encontrar en muchas partes de la vida. Pero si hay un momento específico en tu vida actual que te deja esta sensación, es una situación de la que debes alejarte.

No vuelvas a los lugares de los que tanto te costó salir - Impotencia

Culpa

Esta es la emoción más familiar para muchas. El repaso mental de nuestros errores puede pasarle una cuenta muy dura a nuestro estado de ánimo. Lo mejor que puedes hacer es cambiar el enfoque a lo que te hace sentir culpable. Velo como una lección, es una situación que no puedes dejar que se repita. No hay arrepentimiento, hay una lección aprendida.

No vuelvas a los lugares de los que tanto te costó salir - Culpa

Miedo

Si pasas mucho tiempo dándole vueltas al asunto, puedes llegar a sentir que lo que estás viviendo será para siempre. Toma las riendas de tus pensamientos. Recuerda el miedo que te dio cuando pensabas en salir del hoyo. Úsalo a tu favor para recordar que no vas a volver.

No vuelvas a los lugares de los que tanto te costó salir - Miedo

Soledad

La más común, pero también la más cruel. No por nada fue lo primero que leíste en el artículo. Una red de apoyo debe ser la opción antes de pensar volver al hoyo. Busca el apoyo en relaciones sanas y que te hagan bien. Sin embargo, recuerda que no puedes vivir tu vida apoyándote de alguien más. Saber lidiar con estar sólo también es importante.

No vuelvas a los lugares de los que tanto te costó salir - Soledad

¿Por qué quiero volver?

El ser humano, por naturaleza, busca una rutina. Aprender nuevas formas de comportamiento es un proceso que toma tiempo. Sentir ganas de volver es algo muy normal. Ten calma, aún necesitas más tiempo para ajustarte a esta nueva forma de vivir.

 Seguramente llevabas toda tu vida comportándote de cierta manera, aceptando ciertos comportamientos de otras personas. Después de tantos años repitiendo el mismo patrón; afortunadamente, ahora tu perspectiva de tu propio comportamiento ha cambiado.

No vuelvas a los lugares de los que tanto te costó salir - ¿Por qué quiero volver?

Con tu nueva perspectiva y con el trabajo personal que has llevado en este tiempo, puede que llegues a sentir que lo que vivías no era tan terrible.

 Si, te estás sintiendo mejor, y los recuerdos buenos están cada vez más presentes, pero procura no minimizar tus emociones en el pasado. Cuando las viviste, eran tan fuertes que te hicieron sentir que no habría una salida.

Una de las razones más comunes es pensar que tu expareja ha cambiado. O tal vez creas que, como ahora sabes lo que mereces, puedes volver y poner un alto cuando sea necesario. O que, como tuviste el valor de irte, puedes hacerlo otra vez si la situación se pone fea.

Ten mucho cuidado, porque esta forma de pensar puede deshacer todo el avance que tienes. Lo mejor es mantenerte alejada, sea lo que sea. Si, la gente puede cambiar, pero no es tu trabajo comprobarlo.

El camino que has recorrido no es fácil. Voltea hacia atrás y comprueba lo mucho que has avanzado. No te confíes, aún falta mucho por recorrer; pero definitivamente no eres la misma chica que empezó el viaje.