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¿Qué es el destino?


Tanto hemos escuchado sobre el destino, pero, ¿qué tanto entendemos? ¿Cómo lo definimos? ¿Qué es el destino?

¿Crees en la suerte? ¿el destino? Si la suerte existe, ¿cuánta responsabilidad debemos aceptar en nuestras vidas? ¿somos responsables de todo lo que nos pasa, incluso elegir nuestro propio nacimiento, como algunos sugieren, o no tenemos injerencia y responsabilidad por un destino preordenado a nivel cósmico, teológico, o genético?

Índice

1. Del destino a la responsabilidad

2. La responsabilidad que asumes

3. La suerte y el destino

4. El destino y su control

5. Jugando con el destino

6. Interpretando el destino

Del destino a la responsabilidad

Una de los problemas más confusos y difíciles de muchos pacientes de psicoterapia suele ser la lucha con la responsabilidad personal. En la profundidad existencial de la psicología, la responsabilidad es un punto focal, junto con otras preocupaciones como la libertad, el significado, limitación, sufrimiento y muerte. Para la persona, la pregunta existencial es: ¿De qué soy responsable? ¿Cuánta responsabilidad debemos tomar?

¿Qué es el destino? - Del destino a la responsabilidad

Uno de los errores más comunes que cometen los pacientes, respecto a la responsabilidad, es si toman mucha o muy poca responsabilidad por lo que pasa en sus vidas. Cuando comúnmente vemos o confundimos la responsabilidad con pensamientos negativos, sentimientos, y patrones de comportamiento, y los efectos de esos comportamientos en otros, nos percibimos como una victima pasiva de poderes más allá de nuestro control, por lo que no tomamos responsabilidad personal.

Aceptar responsabilidad por esos problemas por los que somos responsables es un requisito para cambiar nuestras propias vidas. Es un tema de poder personal: si negamos el poder de engendrar consecuencias negativas, negar responsabilidad por hacerlo, ¿de dónde vendrá el poder de transformar nuestra vida y relaciones, de forma creativa?

Por ejemplo, claramente no eres responsable de tus genes, o la larga lista de predisposiciones mental o físicas a las que eres vulnerable. La genética es parte de la suerte. Pero somos responsables de como lidiamos con nuestro ensamblaje genético y biológico inherente, y por hacer lo que podamos para cultivar nuestras fortalezas y manejar nuestras vulnerabilidades, en vez de exacerbarlas a través de estilos de vida de autodestrucción.

La responsabilidad que asumes

Por otro lado, algunos individuos tienden a tomar responsabilidad excesiva por otras personas, eventos, o circunstancias que están más allá de su control. Por ejemplo, una persona psicótica podría sentirse irracionalmente responsable por ocasionar un terremoto, o un accidente aéreo.

¿Qué es el destino? - La responsabilidad que asumes

Otros, frecuentemente se sienten responsables por los comportamientos destructivos o acciones malignas de parte de sus padres, culpándose a si mismos por haber sido ignorados, traicionados, abusados o abandonados durante su infancia. Asumen esa responsabilidad, aunque sea evidente que no había nada que pudieran hacer al respecto, o no.

Algunos podrían asumir muchas responsabilidades por los sentimientos y acciones de parejas, amantes, hijos, amigos; es decir, codependencia. En estas situaciones, la terapia efectiva incluye reducir ese grado de “responsabilidad” adquirida, asistiendo al paciente a arreglar y acomodar sus responsabilidades.

La suerte y el destino

El cuestionamiento filosófico sobre la suerte, el destino y la responsabilidad es algo central. Pero diferentes acercamientos al entendimiento y tratamiento varían radicalmente en cuanto a cuánta responsabilidad deben tomar las personas sobre si mismas.

¿Qué es el destino? - La suerte y el destino

La responsabilidad está intrínsecamente ligada a la libertad. Algunas terapias “new age” pregonan una responsabilidad total por, y libertad de la suerte como un potencial humano alcanzable. Las terapias de comportamiento ignoran las influencias de la suerte como el daimón, la sombra, el inconsciente.

Otros abusan del énfasis en la química del comportamiento, tendiendo a negar la responsabilidad de las personas de manera tan insidiosa que su propia libertad también se ve disminuida. El hecho es que hay ciertas cosas en la vida de las que si somos responsables, y muchas por las que no. El secreto es descubrir el delicado equilibrio entre la suerte y la responsabilidad, sin rendir nuestra libertad natural a volvernos quienes queremos, o negar aquello que el destino determina que somos.

El destino y su control

¿El destino es diferente a la suerte? En mi opinión, si lo es. La suerte se refiere a los hechos existenciales de la vida, esos aspectos de la existencia que son inmutables, inexorables e inevitables, y sobre las cuales podemos ejercer un control mínimo, o nulo. Desde una perspectiva existencial, nos “avientan” a la vida sin ninguna elección o responsabilidad en el tema.

¿Qué es el destino? - El destino y su control

Nacemos en un mundo en un momento biológico predeterminado, en un lugar geográfico particular, con padres específicos, de cierto género, y con fortalezas natas, talentos, características, temperamento, limitaciones y vulnerabilidades. Todo esto es nuestra suerte, las cartas que nos tocaron en la vida. ¿Cómo podríamos hacernos responsables de esa suerte?

El destino es diferente a la suerte. El destino esta relacionado a la palabra destinación. Se refiere a lo que nos convertimos, mientras que la suerte describe quien uno es. El destino es lo que hacemos con la suerte, cómo jugamos con las cartas que nos dio la vida. El destino no es determinado únicamente por la suerte, sino por como decidimos responder a la suerte.

Somos responsables de esas decisiones. Parte de la suerte de cada persona incluye un destino personal. Pero ya sea que el destino sea alcanzado o no, depende, en parte, de la persona y en si esa persona está dispuesta a aceptar su suerte, su responsabilidad, y a perseguir su destino con coraje y valentía. Encontrar y alcanzar nuestro destino es una meta principal para muchas personas, a un nivel consciente o no.

Jugando con el destino

Ludwig Van Beethoven y su dramático encuentro con el destino podrían ser un gran ejemplo. Beethoven sufrió de abuso físico y emocional cuando era un niño, y era extremadamente introvertido. Frustrado por las desafortunadas circunstancias de la infancia, y sus posteriores esfuerzos por ganarse la vida como músico y llevar una vida “normal, el joven Beethoven se sintió más y más enojado y alejado del mundo.

¿Qué es el destino? - Jugando con el destino

Entonces, a los 28 años, justo cuando empezaba a tener éxito con su música, empezó a perder el oído. Así fue su suerte. Su primera reacción, entendiblemente, fue el enojo. Entonces, calló en una profunda depresión. Sin embargo, seis meses después, Beethoven toma la decisión de salir vencedor a cualquier obstáculo, negándose combativamente a someterse a su suerte.

En esta postura desafiante, dirigió su ira hacia trascender la terrible tragedia de su eventual sordera. A pesar de esta terrible suerte, Beethoven pasó a componer su música más heroica y hermosa, detenido sólo por su muerte a los 57.

Hay tiempo para aceptar la suerte con resolución, y un momento para, furiosamente, pelear contra ella. Esa responsabilidad es nuestra. Beethoven aceptó su suerte, pero se negó a permitir que determinara su destino. Todas las personas podemos hacer lo mismo.

Interpretando el destino

El destino se vuelve tierra fértil para adivinos, numerólogos, astrólogos, y cualquier otra figura representativa del mundo esotérico. La profecía aparece, la cual se basa en el poder de la sugestión. Si las personas definen una situación como algo real, sin importa si es real o no, será real en sus consecuencias.

¿Qué es el destino? - Interpretando el destino

Por lo tanto, la profecía aparece como auto alimentante, sin importar si la situación que lo origina es falsa, ya que genera una serie de comportamientos que van a validarla desde su origen. Si un tarotista nos dice que estamos destinadas a casarnos con una persona rubia, probablemente no demos pie a personas castañas, mientras que tendremos más apertura a personas que, fenotípicamente, respondan a la descripción dada. Veamos la moneda desde el otro lado. ¿Qué pasa si vemos al destino desde una perspectiva más científica?

 Primero, profecía pasa a ser una predicción. El destino se vuelve la unión de causas y resultados, precedencia y consecuencia; por lo tanto, puede ser prevenido. Nacemos mas o menos analistas, a veces buenos, a veces malos, porque nuestra predicción depende de la cantidad de determinantes que conocemos. Mientras más conocemos a una persona, sus peculiaridades, detalles de la infancia, círculo de amistad, etc. Más acertada será la predicción.

La diferencia entre causalidad y casualidad es muy sutil. Incluso lo casual no sucede sin causa, mientras que las causas de algo, rara vez son casuales.  Si asumimos la existencia de un destino, también asumimos que una buena parte de nuestras vidas está gobernada por hilos poderosos que escapan nuestra comprensión, o que son ajenas a nuestra consciencia. Entonces, los límites de nuestra responsabilidad se vuelven borrosos.

Si no conocemos el futuro, la incertidumbre genera estrés, miedo, ansiedad, y nerviosismo. Si conocemos el futuro, la certidumbre produce una crisis existencial, confianza en exceso, y fatalismo. Entonces, es mejor entender el destino como la unión de factores de origen personal, social, genético, cultural, geográfico, algo que nos permita asumir alguna decisión. Como dijo Sarte, la libertad es lo que hacemos con lo que nos han hecho.