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Responsabilidad afectiva en una relación

Actualizado: 2024-05-04

Seguro has escuchado este término. Pero, ¿realmente sabes lo que es? Conoce lo que significa la responsabilidad afectiva en una relación.

Nuestras relaciones personales, y aún más las sentimentales, son de las experiencias más intensas y complejas de nuestras vidas. Encontramos bienestar y lazos profundos que se mantienen con el tiempo, y condicionan tu vida y decisiones. Sin embargo, al mismo tiempo, llegan muchas dificultades: miedos, inseguridad, celos o frustración.

Una de estas dificultades es la responsabilidad afectiva. Pero, ¿Cuándo hay una verdadera falta de responsabilidad afectiva en nuestras relaciones? ¿Cómo podemos resolverlo?

Índice

1. Entendiendo la responsabilidad afectiva

2. Los mitos del mundo digital

3. ¿Qué lleva a la falta de responsabilidad?

4. ¿Qué hacer si alguien no tiene esa responsabilidad?

5. Comunicación asertiva

6. Tu bienestar depende de ti

7. Entendimiento emocional

8. La solución: el trabajo personal

9. Control emocional

10. Cosa de dos

Entendiendo la responsabilidad afectiva

Aunque usualmente pensamos que la mayoría de las necesidades que se atienden en consulta psicológica, o experimentar un proceso de cambio se relaciona con la ansiedad, depresión, o problemas de autoestima, experimentar las dificultades con nuestras relaciones es de las principales razones. De hecho, son las dificultades para relacionarnos lo que desemboca en problemas de autoestima, o emocionales.

Sin embargo, la solución no es culpar al otro, cosa que es muy común en el mundo de hoy. La solución está en trabajar un cambio personal, pues tu bienestar depende enteramente de ti.

Los mitos del mundo digital

En nuestro mundo digital, hay muchos mitos publicados y compartidos. Es importante entender nuestro contexto: vivimos en una era de sobre-información en redes, y esto implica que no todo es verdad. Conceptos tan frecuentes como “persona tóxica”, o el uso inapropiado de “psicopatías” o “narcisismo”, se vuelve más común, y daña nuestro concepto de las relaciones.

Sin embargo, la responsabilidad afectiva es una dificultad real que ocurre de manera frecuente, aunque no como nos dicen las redes. La responsabilidad afectiva es la habilidad de ser constante con tus relaciones. Si hacemos una cita con alguien, a cierta hora, y no llegamos, no hemos cumplido con una responsabilidad común.

En las relaciones, sucede de manera similar. Somos responsables cuando nuestra comunicación y acciones son consistentes, y sabemos las implicaciones de nuestras acciones, para alguien más. Y esto no suele pasar, lo que genera inseguridad y ansiedad en otros.

Cuando esta responsabilidad no existe, se hacen promesas que no se cumplen, o al contrario, las expectativas del otro son demasiado altas, para aislar emocionalmente.

Responsabilidad afectiva en una relación - Los mitos del mundo digital

¿Qué lleva a la falta de responsabilidad?

La razón puede ser muy variada. A veces, es cuestión de alcanzar las expectativas de otro, para asegurar la relación, y es un hábito imposible de mantener. En otros casos, se trata de cómo se maneja el miedo e inseguridad, y es así como se genera el aislamiento emocional y afectivo.

¿Qué es, y qué no es?

Para solucionar la confusión que nos ha regalado el mundo digital de hoy, vamos a especificar lo que no cuenta como falta de responsabilidad afectiva: 

-El silencio después de una discusión.

-Espacios de soledad.

- El aislamiento de ciertas conversaciones o discusiones que generan estrés. (No porque esa persona no quiera involucrarse, sino que prefiere tomar una decisión asertiva, o buscar la forma correcta de hacerlo, desde su perspectiva.)

-Tomar decisiones propias, fuera de la relación, pero que no la afectan directamente. 

-No cumplir tus expectativas.

Si una persona tiene estas características, pueden ser por las dificultades usuales de una relación, y no forman parte de la falta de responsabilidad afectiva.

Cuando si existe falta de responsabilidad afectiva, sucede lo siguiente:

-Promesas exageradas o imposibles de cumplir.

-Prometer apoyo total e incondicional, que también es algo irrealista.

-Buscar experimentar los beneficios de una relación, pero alejarte de las responsabilidades compartidas.

En resumen, la falta de responsabilidad afectiva implica un aislamiento de las implicaciones emocionales y afectivas que surgen en una relación, lo que genera inseguridad e incluso ansiedad, para la otra persona.

¿Qué hacer si alguien no tiene esa responsabilidad?

Si crees que quieres mantener una relación con una persona que carece de esta responsabilidad, el primer paso siempre será tu propio conocimiento, en lugar de culpar al otro. Cuando nos concentramos demasiado en el otro, estamos depositando nuestro bienestar en un factor externo que no podemos controlar, por lo tanto, nos topamos con problemas de autoestima.

Comunicación asertiva

Aprende a comunicarte de manera asertiva, al establecer límites claros, llegar a arreglos específicos, expresar lo que quieres, lo que no quieres, lo que puedes lograr, y lo que no. La comunicación asertiva trae claridad y seguridad a cualquier relación.

Tu bienestar depende de ti

Esto es la clave para alcanzar una buena autoestima, y funciona muy bien. Si tu bienestar sólo depende de ti, será más fácil enfrentar cualquier tipo de dificultades.

Entendimiento emocional

Aprende a entender y manejar tus emociones. Sobre todo, las emociones de miedo, inseguridad, incertidumbre, y ansiedad. Estas son especialmente frecuentes cuando experimentamos problemas en una relación.

Responsabilidad afectiva en una relación - Entendimiento emocional

La solución: el trabajo personal

La lección más importante que aprender es que no podemos controlar a otros. En nuestra relación, compartimos el bienestar, pero no controlamos el mismo. La única solución es tu trabajo personal. Concéntrate en tu propio cambio.

Vivir un proceso de cambio profundo no es una decisión fácil, pero el proceso de aprendizaje y auto-descubrimiento ayuda a establecer los límites que quieres para tu relación. Esto hace que tus emociones trabajen a tu favor, en lugar de trabajar en tu contra.

Control emocional

No puedes controlar las circunstancias, pero si puedes manejar tus emociones. La naturaleza espontánea de las emociones nos hace sentir que no somos responsables de ellas. Sin embargo, la verdad es que tenemos el poder sobre nuestras reacciones, y podemos usarlas para mejorar las relaciones con otros, y con nosotras mismas.

Tienes que entender que las emociones “negativas” son inevitables, pero puedes detectarlas y experimentarlas y observar cómo afectan a las personas con las que interactúas. No estar consciente de daño que causamos no lo elimina. También puedes entender como otros influencian tus estados emocionales.

Esto implica aceptar que vivimos en ciertas situaciones que pueden generar emociones desagradables; así que, en vez de dedicarnos a encontrar un culpable o lamentarnos, necesitamos proyectarnos al futuro y preguntarnos lo que podemos hacer para cambiar la situación. ¿Cómo podrías responder de manera asertiva? ¿Cómo mitigarías el daño? Esto se trata de desarrollar un acercamiento proactivo.

Al final del día, tenemos el poder de decidir que responsabilidades queremos aceptar. Debes evitar las ideas de “ese no es mi problema”, cuando en realidad podrías ayudar, y eliminar la idea de “tengo que hacer algo” cuando en no hay nada que puedas hacer para ayudar.

Cosa de dos

Ya que la responsabilidad afectiva involucra entender la influencia mutua, también requiere un compromiso de ambas partes. Al enfrentar una situación difícil o conflictiva, es importante llegar a acuerdos en los que ambas partes asuman su respectiva responsabilidad.

Para hacerlo, es esencial establecer comunicación asertiva. Tienes que poder expresar lo que sientes, lo que quieres, y lo que te molesta, al igual que las expectativas o ideas. Hablar de manera clara respecto a tus emociones crea lazos emocionales profundos, y construye puentes para resolver conflictos.

Esta conversación asertiva se concentra en forjar acuerdos que sean transparentes, pero siempre tomando en cuenta las opiniones y deseos del otro. Necesitamos entender que la relación consiste en más de una persona, lo que evitaría mucho conflicto.

Claro, la responsabilidad afectiva no implica actuar de manera perfecta, pues es imposible. En vez de eso, se trata de actuar con empatía y respeto, recurriendo al dialogo, reflexionando antes de hablar o actuar, y asumir las consecuencias de nuestras reacciones emocionales.

No es la cura milagrosa para el dolor o el conflicto interpersonal. La posibilidad de herir a otros o resultar herida siempre está presente. Las tensiones no desparecen por arte de magia.

En términos simples, la responsabilidad afectiva nos ayuda a dejar de lidiar con los problemas al asumir la culpa, o repartirla. En lugar de la culpa, la responsabilidad nace para que los conflictos se transformen en una oportunidad de acercarnos y entendernos mejor, desde un lugar de sensibilidad.

Responsabilidad afectiva en una relación - Cosa de dos